Ayuda psicológica y crecimiento personal

viernes, 8 de noviembre de 2013

¿DEPRESIÓN? Pide ayuda!


La depresión mayor es un síndrome o agrupación de síntomas en el que predominan los síntomas afectivos (tristeza patológica, decaimiento, irritabilidad, sensación subjetiva de malestar e impotencia frente a las exigencias de la vida) aunque, en mayor o menor grado, también están presentes síntomas de tipo cognitivo, falta de voluntad o incluso somático, por lo que podría hablarse de una afectación global de la vida psíquica, haciendo especial énfasis en la esfera afectiva. La base para distinguir estos cambios patológicos de cambios ordinarios, viene dada por la persistencia de la sintomatología, su gravedad, la presencia de otros síntomas y el grado de deterioro funcional y social que lo acompaña.

La edad de inicio de la depresión, aunque varía en diferentes estudios, puede establecerse entre los 30 y 40 años, y alcanza un pico máximo de incidencia entre los 18-44. La presentación de la enfermedad puede ser distinta con la edad, y así, los jóvenes muestran síntomas fundamentalmente comportamentales mientras que los ancianos tienen con mayor frecuencia síntomas somáticos.

El primer episodio de una depresión mayor puede ocurrir en cualquier momento y en algunos casos, en los meses previos a su presentación, los pacientes pueden experimentar un conjunto de síntomas, como ansiedad, fobias, síntomas depresivos mínimos y ataques de pánico21. La tendencia a la recurrencia es muy frecuente en esta patología31. El episodio depresivo grave puede además venir o no acompañado de síntomas psicóticos, donde además de los criterios establecidos para definir un episodio depresivo grave, aparecen ideas delirantes, alucinaciones o estupor.

La depresión es uno de los factores más relacionados con la conducta suicida. Entre las variables que incrementan el riesgo de depresión se incluyen factores personales, cognitivos, sociales, familiares y genéticos. Dentro del papel atribuido a las circunstancias personales o sociales se ha destacado la pobreza, las enfermedades crónicas, tanto físicas como mentales, la posible asociación con el consumo de alcohol y tabaco y las circunstancias laborales, ya que los desempleados, discapacitados y las personas en baja laboral por enfermedad o por maternidad presentan depresiones con mayor frecuencia. El estado civil y el estrés crónico parecen relacionarse con una mayor probabilidad de desarrollar depresión, y también se observa que la exposición a adversidades a lo largo de la vida está implicada en el comienzo de trastornos depresivos y ansiosos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión afecta en el mundo a unos 121 millones de personas, de los que menos del 25% tienen acceso a tratamientos efectivos y advierte que una de cada cinco personas llegará a desarrollar un cuadro depresivo en su vida, aumentando este número si concurren otros factores como enfermedades médicas o situaciones de estrés. Además, es previsible que en el año 2020, la depresión pase a convertirse en la segunda causa más común de discapacidad, después de las enfermedades cardiovasculares.

Un estudio epidemiológico realizado sobre una muestra representativa de la población observó una prevalencia-vida de trastornos mentales del 19% y una prevalencia-año del 8,4%, y reveló que el episodio depresivo mayor es el trastorno mental más frecuente, con una prevalencia-vida del 10,5% y una prevalencia-año del 3,9%. Sin embargo, entre los pacientes hospitalizados la prevalencia de depresión se eleva hasta un 18,9% y algunos grupos, como los inmigrantes no regularizados, son especialmente sensibles a ésta, con un porcentaje del 40,7%.

A juicio de la OMS, el suicidio constituye un problema de salud pública muy importante y en gran medida prevenible, que se traduce en casi un millón de víctimas al año, además de unos costes económicos muy elevados. En España, el número de suicidios consumados ha aumentado en los últimos años.

Según el Ministerio de Sanidad y Consumo, en el año 2005 el gasto en antidepresivos fue superior a los 600 millones de euros, 6 veces más que en 1994. Debido a su alta prevalencia, al coste que origina su tratamiento, a su papel como uno de los principales factores de riesgo de suicidio (unas cincuenta y ocho mil personas se suicidan cada año en la Unión Europea, cifra que supera la de muertes anuales por accidentes de tráfico, homicidios o VIH/SIDA) y a su impacto en la productividad de las personas, la depresión juega un enorme papel económico no sólo en el sistema sanitario sino también en la sociedad.

Con respecto al abordaje más eficaz de la depresión podemos decir que los tratamientos psicoterapéuticos en especial los englobados dentro de la terapia cognitivo-conductual han demostrado tener un papel relevante en el tratamiento de la depresión. En la de tipo grave, la combinación de antidepresivos y psicoterapia se considera la opción más eficaz.

3 comentarios:

  1. Buenos dias Roario. he estado leyendo tu blog y me pare muy interesante. Tambien he dedecirte que me ha llamado mucho la tencion el numero de suicidios que se estan registrando en estos tiempos. Me imagino que con la crisis y sus consecuencias la depresiones se acentuaran. Desde mi punto de vista creo que se esta dando muy poca informacion de estos datos y como pedir ayuda.

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  2. Buenos dias, hay que reconocer que los datos pueden ser relevantes con respecto al alto número de suicidios como bien dices, la situación social y económica que estamos viviendo hacen que estas cifras aumenten. Por esa razón es tan importante pedir ayuda psicológica profesional y atajar el problema a tiempo. Frenar el sufirmiento de la persona que está sufriendo depresión y hacer que vuelva a tener esperanza. Espero haberte resuelto la duda. Un saludo!

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  3. Eso es Angy, realmente nunca sabemos todo el peso que podemos aguantar antes de desmoronarnos pero lo que si está claro es que podemos aprender de todos los golpes de la vida. Los profesionales podemos enseñar ciertas estrategias para afrontar estos episodios duros de la vida. Gracias por leerme!

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